Era la segunda vez que venía a cortarme el pelo con Andrea. Llevaba mucho tiempo buscando el momento, ya que vivo lejos de Barcelona, pero merece la pena recorrer la distancia.
Su trato cariñoso y amable, el mimo con el que cuida todos los pequeños detalles, su profesionalidad... No he conocido peluquería igual. Un espacio de calma para mimarse en muchos sentidos.
Esta vez fui con mi hija de 5 años, que no quería cortarse el pelo... cuando conoció a Andrea, no solo sí quiso cortárselo, sino que salió tan encantada que me pidió si podíamos venir todos los días.
Gracias Andrea por mimarnos tanto, dejarnos tan bellas y hacer tan bien tu trabajo, en el espacio de tranquilidad y cuidado que has creado con tanto cariño.