Gran descubrimiento. Buscaba un centro para cuidar mis pies después del confinamiento y, por suerte, me topé con Oasis Urbano. Respeto escrupuloso a las reglas higiénicas. Sólo dos clientas haciéndonos la pedicura con un lugar de separación en medio. Limpiaron mi puesto antes de que me sentara y en todo momento todas íbamos con mascarilla. Pedicura pulcra y muy bien ejecutada. Los utensilios estaban esterilizados. Música relajante. Volveré a por la mani. ¡Fomentemos el reflote de estos negocios!