Mi hijo de 13 años pidió un corte y le quedó muy bien, pero al decirle al barbero que "el flequillo un poco más corto" este no le entendió y se lo cortó muchísimo. Tanto que la cara de mi hijo cambió y no se volvió a mirar en el espejo. Al acabar y venir hacia mi se me echó a llorar en mis brazos.
Se lo hemos tenido que arreglar en casa.
Imagino que fue una confusión, todos somos humanos y nos equivocamos, pero sintiéndolo mucho no volveremos.