Tati me hizo un hueco con la simpatía que le caracteriza.
A pesar que hace mucho que no iba, se acordó de mí y me hizo mucha ilusión. La manicura preciosa y el trato personalizado. Que te traten con cariño a pesar que le estas "descuadrando el turno" y te hagan sentir como si estuvieras en casa de un amiga haciéndote las uñas, no tiene precio.