Me atendió otra persona que no era quien yo había solicitado. Era la primera vez que hacía ese trabajo, según comentó. El resultado no fue bueno: el limado descuidado produjo ruptura del esmalte una hora después, las cutículas quedaron levantadas y pintadas con esmalte. No se puede esperar un buen trabajo si el personal está pendiente de todo lo de su alrededor menos de su tarea: hablar con compañeros, quejarse por las horas de trabajo que le quedan y atender al público que se persona en el centro. Me gustaría ser más constructiva, pero creo que este tipo de actitud es difícil de modificar. La profesional que me atendió la otra vez, Adela, realizó el mismo trabajo con sencillez, eficacia y prolijidad. Imposible evitar la comparación.