Cuando llegué mi primera sorpresa fue que la depilación no era con cera caliente, sino con bandas de cera (ahí se llevó mi primer punto negativo porque personalmente considero que la cera más efectiva es la caliente).
La luz de la cabina es inexistente, tiene un pequeño foco pero que no alumbra todo lo que tiene que ver, ¿resultado? Llegas a casa y te encuentras muchísimos pelos.
La chica muy amable me ofreció volver a los cinco días para hacerme un repaso, ya que tenía pelillos que no habían salido. Siempre que he ido a hacerme repasos me lo han incluido en el precio de la depilación pero evidentemente siempre esperas a que te digan que está todo bien y puedes marcharte. Cuando terminé de repasarme (fueron literalmente cinco minutos porque es un repaso y no una depilación completa) me esperé en recepción para que me dijeran que estaba todo correcto, me cobrarán algo o cualquier cosa. Mi sorpresa llega cuando la chica me pide casi 21 euros por hacerme un repaso en el que uso 2-3 bandas, el mismo dinero que vale la depilación si la reservas por la aplicación. No tenía ganas de discutir y tampoco soy mucho de montar escándalos, pagué y me fui pero con la sensación de que me hubieran timado.
Al llegar a casa, seguía teniendo pelos, que fue lo que remató la jugada al completo.Definitivamente no volveré.