Email marketing para salones: la guía práctica

Treatwell for Business - 19 min de lectura

La lista de clientes es una de las cosas más valiosas que tiene un salón, y también una de las menos aprovechadas. Muchos salones gastan más en publicidad en un mes de lo que invierten en un año en escribir a sus propios clientes. Y se nota.

Interior de un salón de peluquería con una fila de sillones y espejos, y una persona del equipo en el mostrador de recepción.

Por qué el email sigue siendo rentable

Todo lo demás que haces para atraer clientes al salón es prestado. Las redes sociales deciden quién ve tus publicaciones, Google decide quién te encuentra, la publicidad se encarece cada año y cualquiera de esos canales puede secarse de un día para otro, sin demasiado aviso. Tu lista de clientes es distinta: es tuya, las personas que están en ella han pedido saber de ti y llegar a ellas no te cuesta casi nada, más allá del tiempo de escribir.

Las cuentas de un salón premian esto con claridad. Recuperar a un cliente que ya tienes cuesta mucho menos que conseguir uno nuevo, y los clientes que saben de ti entre una cita y otra son precisamente los que no se van con el salón que les escribió el último.

El email, además, aguanta el paso del tiempo como pocos canales. Sea cual sea la red social que pierda peso a continuación y el formato publicitario que deje de funcionar, tu lista de clientes seguirá trabajando para ti.

Construye una lista de clientes con el consentimiento en orden

Una lista a la que no puedes escribir legalmente no es una lista de verdad. Por eso, antes que nada, conviene resolver el asunto del consentimiento.

Según el RGPD, el consentimiento de marketing tiene que ser dado libremente (nunca una condición para reservar), específico (email, SMS o ambos: lo elige el cliente), informado (sabe qué va a recibir), inequívoco (sin dudas sobre lo que acepta) y afirmativo (una acción clara, nunca una casilla preseleccionada). Si tu proceso de alta actual no cumple alguno de estos puntos, conviene arreglarlo antes del próximo envío.

Quién tiene que recoger ese consentimiento depende de dónde venga la reserva. Cuando un cliente reserva a través de un marketplace como Treatwell o mediante los botones de reserva de tu web, la plataforma se encarga del consentimiento y este llega automáticamente a tu lista de clientes. Para el resto — quien entra sin cita, quien reserva por teléfono, los clientes que has añadido tú — el consentimiento lo recoges y lo registras tú.

El truco está en pedir el consentimiento donde la conversación ya está ocurriendo, en lugar de convertirlo en una tarea aparte. Es decir, en tus formularios de reserva, al cobrar y en la plantilla de la lista de clientes cuando importas a los que ya tienes (la mayoría de las plantillas, incluida la de Treatwell Connect, llevan una columna específica para el consentimiento de marketing). Sea cual sea la vía, anota cuándo dio el consentimiento el cliente, cómo lo dio y qué le contaste en ese momento. Si algún día lo pone en duda, es justo ese registro el que te protege.

Distingue los dos tipos de email que envía tu salón

Cada email que sale de tu salón entra en una de dos categorías, y las reglas de cada una son bastante distintas.

La primera categoría son los mensajes transaccionales: confirmaciones de cita, recordatorios, avisos de prueba de sensibilidad y peticiones de reseña. Existen porque existe una reserva, forman parte del servicio que te has comprometido a dar y no necesitan un consentimiento de marketing aparte. Cualquier software de salón decente los envía automáticamente en cuanto los activas y, si el tuyo no lo hace, esa conversación va más allá de este artículo.

La segunda categoría es el marketing: newsletters, ofertas de temporada, promociones y los mensajes del tipo «te echamos de menos» a los clientes que se han ido alejando. Estos sí necesitan un consentimiento de marketing explícito, y de ellos habla el resto del artículo.

En la mayoría de los salones la capa transaccional ya funciona bien. Es la capa de marketing la que suele necesitar trabajo.

Segmenta tu lista antes de enviar

Enviar el mismo email a toda tu lista es la forma más rápida de enseñar a tus clientes a ignorarte. Tus clientes habituales no necesitan el descuento de primera visita, tus clientes de color no están pendientes de tu nueva carta de manicura, y quien no aparece desde hace seis meses necesita un email muy distinto del de quien vino el martes pasado.

Segmentar la lista resuelve esto, y no tiene que ser complicado. Con tres divisiones sencillas cubres casi todo lo que un salón necesita de verdad.

Por servicio. Color, corte, spa, depilación, uñas: a cada grupo le interesa otra cosa. Quien viene a teñirse quiere avisos de retoque y consejos de mantenimiento, quien viene al spa quiere los packs de temporada, y quien viene a cortarse quiere saber de ti cuando el flequillo vuelve a estorbar.

Por comportamiento. ¿Cada cuánto viene el cliente y cuándo reservó por última vez? En la sección «Clientes» de Treatwell Connect, los filtros te permiten sacar en un par de clics, por ejemplo, a todos los que no han venido en más de 90 días: exactamente el grupo al que tiene que llegar un email de reactivación.

Por el tiempo que llevan viniendo. Los clientes nuevos necesitan una bienvenida de verdad, los habituales sentirse valorados, los inactivos un motivo real para volver — y el grupo pequeño que reserva a menudo y gasta bien merece entrar primero cuando abres agenda para las temporadas fuertes. Aquí también hacen el trabajo pesado los filtros de clientes de Treatwell Connect, porque el número de reservas y la fecha de la última cita te dicen juntos casi todo lo que necesitas saber.

Para la mayoría de los salones, este nivel de segmentación hecho en Treatwell Connect es más que suficiente. Si algún día se te queda corto, hay herramientas de email dedicadas que gestionan automatizaciones por comportamiento y secuencias de varios pasos, pero la mayoría de los salones independientes nunca llegan a necesitarlo.

Las campañas de email marketing que merecen la pena

Cuando ya tienes la lista segmentada y los consentimientos en orden, la pregunta pasa a ser qué enviar. En Treatwell Connect hay dos herramientas que lo abordan de formas distintas, y elegir la adecuada para cada caso ahorra tiempo.

En Treatwell Connect, la sección «Campañas» (en la pestaña Marketing) es la herramienta para los envíos a toda tu lista con consentimiento. Ahí configuras descuentos promocionales (ofertas para las horas más tranquilas, ofertas de última hora, promociones de temporada) y envías un email que los anuncia. Treatwell Connect se encarga del envío, respeta el estado del consentimiento y no escribe dos veces al mismo cliente en siete días: así evita los envíos de más antes de que ocurran.

En la sección «Clientes», «Enviar un correo electrónico» es la herramienta para los envíos dirigidos. Primero filtras la lista (por estado del consentimiento, fecha de la última visita o número de reservas) y luego redactas el mensaje con asunto, título, cuerpo, botón de reserva y firma. Esta es la que usas cuando el mensaje va dirigido a un grupo concreto y no a todo el mundo.

Un ritmo mensual que funcione no tiene que ser elaborado. Así se ve un buen año de envíos:

  • Aperturas de temporada. La renovación de primavera, la preparación de las vacaciones de verano, la vuelta al trabajo en otoño, los regalos de invierno. Un envío bien pensado por temporada vale más que cuatro hechos con prisa.
  • Emails de cumpleaños. Si tu plantilla recoge la fecha de nacimiento, apróvechala. Un pequeño detalle el día del cumpleaños o en los días cercanos cuesta poco esfuerzo y llega bien.
  • Recordatorios de reserva a clientes inactivos. Filtra a quien no ha venido en más de 90 días. Un «te echamos de menos» amable con un enlace de reserva funciona muchas veces mejor que un descuento.
  • Anuncios de nuevos miembros del equipo o nuevos servicios. Cuando incorporas a alguien o añades un servicio, cuéntaselo a tus clientes. De otro modo casi nadie se dará cuenta.
  • Rellenar las horas flojas. Si los martes por la mañana hay poco movimiento, un email corto del tipo «esta semana nos queda hueco» puede llenarlas. Los descuentos guárdalos para las épocas realmente flojas.

La tentación, en cada envío, es trabajarlo demasiado, pero ese instinto suele llevar por el camino equivocado. Un email corto, en el momento adecuado y de alguien en quien el cliente ya confía, gana a uno elaborado que nunca abrirá.

Escribe emails que tus clientes abran de verdad

El email mejor diseñado del mundo no sirve de nada si nadie lo abre, y son unas pocas costumbres las que marcan la diferencia entre abrir y borrar.

El asunto tiene que funcionar en la pantalla de un móvil, porque ahí es donde lo van a leer casi todos tus clientes. Los móviles cortan el asunto a los 25 o 35 caracteres, lo que significa que cinco u ocho palabras, sin mayúsculas de énfasis, son más o menos la medida justa. Olvídate también de las MAYÚSCULAS y de las filas de signos de exclamación: activan los filtros antispam y hacen que el cliente siga bajando. Tu retoque de color de primavera, invita la casa funciona mejor que ¡GRANDES DESCUENTOS SOLO ESTA SEMANA!, siempre.

Junto a eso, apunta a una sola acción clara por email. Si quieres que reserven, pídeles que reserven; si quieres que compren un vale regalo, pídeles que compren un vale regalo. Dos llamadas a la acción compitiendo en el mismo email reducen a la mitad la respuesta de las dos, y el texto del botón tiene que coincidir con lo que pasa al pulsarlo. Un botón de Ver más que abre un formulario de reserva es una pequeña traición, y los clientes se dan cuenta.

La relevancia, además, pesa más que la frecuencia. Los dos motivos que llevan a un cliente a darse de baja son recibir demasiados emails y recibir emails que no son para él. Si segmentas bien y escribes solo cuando tienes algo que contar, la cuestión de la frecuencia se resuelve casi sola.

Y sobre todo, suena como tú. Tus emails tienen que leerse como hablas de verdad en el salón: cercanos, directos, sin jerga. Si una frase suena al contestador de una cadena, reescríbela.

Diseño y móvil: lo básico

Diseña para el móvil, porque ahí es donde se abrirá tu email. En la práctica eso significa una sola columna en lugar de varias, porque los emails a varias columnas se ven mal en el móvil y obligan al cliente a ampliar y mover la pantalla para leer, algo que casi nadie se molesta en hacer.

Más allá de la maquetación, asegúrate de que los botones son lo bastante grandes para pulsarlos sin pelearse con la pantalla y de que cada imagen tiene texto alternativo, así el mensaje llega igual aunque las imágenes no carguen o el cliente use un lector de pantalla.

Antes de darle a enviar, prueba el email en tu propio móvil. Si tú te despistas a mitad de la lectura, tus clientes también: arregla lo que te hizo despistarte y luego envía.

Mide lo que importa

Cuando un envío ya ha salido, merece la pena fijarse en lo que pasa después. Tienes delante más señales de las que crees.

Mira la agenda en los días siguientes a un envío. ¿Se mueve? ¿Están los martes por la mañana algo más llenos que la semana anterior? ¿Se reservan huecos que llevaban ahí parados? Un envío que funciona se ve en tu agenda antes que en ningún otro sitio.

Escucha en el salón. Los clientes habituales mencionarán el email si les llegó. Un «vi lo del pack de verano» vale más que cualquier tasa de apertura. Si tras varios envíos nadie te dice nada de palabra, mira antes qué escribes que cómo lo envías.

Vigila el tamaño de tu lista. Cada vez que envías, algunos clientes se dan de baja. Es normal y es sano. Lo que no es sano es una serie de envíos en la que la lista se encoge más rápido de lo que crece. Si eso empieza a pasar, o el contenido no encaja con el segmento o estás enviando demasiado a menudo.

Fíjate en lo que no llega. Ninguna queja por la frecuencia, ninguna respuesta desconcertada preguntando qué quería decir un email, nadie que pida dos veces salir de la lista.

Mantén tu lista sana

Las listas de email se desgastan con el tiempo. Los clientes cambian de dirección, algunos dejan de abrir, otros salen del todo de tu órbita — y si la dejas a su aire, la lista se convierte poco a poco en peso muerto que acaba arrastrando la entregabilidad hacia abajo.

Para mantenerla sana, respeta el límite de frecuencia. En Treatwell Connect no puedes enviar un email de marketing a un cliente que ya ha recibido uno tuyo en los últimos siete días, y conviene tomarlo como una referencia y no como un permiso. Incluso tus clientes más fieles no quieren saber de ti dos veces por semana.

Gestiona también las bajas con limpieza. Cuando un cliente se da de baja, su estado se actualiza automáticamente, y no merece la pena intentar sortearlo. Alguien que te ha pedido que dejes de escribirle y recibe otro email de todas formas es una queja en camino — y además una infracción del RGPD.

De vez en cuando, lanza un envío de reactivación antes de hacer limpieza. Para los clientes que no han abierto nada en seis meses o más, funciona bien un único email con un mensaje claro: hace tiempo que no te vemos, ¿quieres seguir sabiendo de nosotros? Los que responden se quedan en la lista; los que no responden son justo los que puedes dejar marchar sin ruido.

Por último, actualiza los datos de contacto una vez al año preguntando a tus clientes, en su siguiente cita, si su email sigue siendo el mismo. Una comprobación rápida de palabra pilla justo los cambios de dirección que si no te costarían el contacto.

Tu plan de arranque en 30 días

Cuatro semanas bastan para poner en marcha un email marketing que funcione. No hace falta que sea sofisticado — hace falta que sea constante.

Semana 1: revisión de consentimientos y limpieza de la lista. Empieza revisando tu lista de clientes. ¿Cuántos han dado su consentimiento para marketing, cuántos tienen un email registrado y tus clientes directos (los que entran sin cita, los que reservan por teléfono, los que has añadido a mano) tienen todos el estado de consentimiento correcto? Arregla lo que no cuadre antes de enviar nada. De aquí en adelante, acostúmbrate a recoger un email en la primera reserva de cada cliente nuevo y, cuando un habitual entre sin uno registrado, apróvecha el momento para añadirlo. Cada email que falta es un cliente al que no puedes llegar el día que tengas algo que contar. Este es también el momento de importar cualquier lista de clientes que sigas teniendo en otro sitio. En Treatwell Connect ya funciona cualquier formato de archivo: sube tu lista y, si no está en la plantilla estándar, el equipo se encarga de darle formato en tres días laborables.

Semana 2: envía tu primera campaña. En Treatwell Connect, ve a la sección «Campañas», en la pestaña Marketing. Configura una promoción sencilla (una oferta para las horas tranquilas o una de última hora funcionan bien como primera opción) y envía después la campaña de email que la acompaña. Lo importante de esta semana es sacar el primer envío, no dejarlo perfecto.

Semana 3: monta un envío dirigido. Ve a «Clientes», aplica un filtro (los clientes que no han venido en más de 90 días son un buen primer objetivo) y usa «Enviar un correo electrónico» para escribir un «te echamos de menos» breve con un enlace de reserva. Los envíos dirigidos rinden más que los envíos a toda la lista casi siempre.

Semana 4: lee las señales. ¿Ha estado tu agenda más llena en los días siguientes a cada envío? ¿Han mencionado los habituales el email en el salón? ¿Se ha mantenido tu lista más o menos igual, o se está encogiendo? Esas señales te dicen qué mantener, qué cambiar y qué probar el mes siguiente. Ponte un ritmo que puedas sostener de verdad: un envío de campaña y un envío dirigido al mes son una base sólida para la mayoría de los salones independientes.

Al cabo de cuatro semanas tendrás algo que funciona, una idea clara de a qué responde tu lista y datos suficientes para decidir el siguiente paso.

Abre la pestaña Marketing y envía un email

No necesitas un documento de estrategia para empezar. Inicia sesión en Treatwell Connect, abre la pestaña Marketing y envía un email esta semana. La lista de clientes ya es tuya, la herramienta ya está ahí, y los resultados llegan cuando envías.

¿Todavía no estás en Treatwell? Ponerlo en marcha lleva unos tres minutos.

Preguntas Frecuentes (PF)

¿Cada cuánto debería enviar emails de marketing un salón?

Apunta a uno o dos emails de marketing al mes a tu lista general, más envíos dirigidos a segmentos más pequeños cuando haya un motivo concreto: una promoción, una apertura de temporada o una reactivación de clientes inactivos. Deja que te guíe la respuesta: si las bajas suben, estás enviando demasiado a menudo o a demasiada gente.

¿Cuál es una buena tasa de apertura para los emails de marketing de un salón?

Los emails de marketing de los salones suelen ir mejor que las medias generales del sector, porque los clientes tienen una relación directa con el negocio. Si tu tasa de apertura está por debajo del 15%, revisa primero los asuntos, la calidad de la lista y la frecuencia con la que envías.

¿Debería comprar una lista de emails para mi salón?

Nunca. Las listas compradas incumplen el RGPD, dañan tu reputación como remitente y llegan a casi nadie que esté realmente interesado en tu salón. Construye tu lista a partir de clientes reales que hayan dado su consentimiento para saber de ti.

¿Funciona el email marketing en un salón pequeño con una lista pequeña?

Sí. Las listas más pequeñas suelen tener mejores tasas de respuesta, porque los clientes que están en ellas tienen una relación más directa con el salón — y los recordatorios y las campañas automáticas funcionan igual con una lista de 200 que con una de 2.000 contactos.

¿Cómo envío promociones dirigidas a segmentos concretos de clientes?

En Treatwell Connect, ve a la sección «Clientes» y aplica los filtros que necesites (estado del consentimiento, fecha de la última visita o número de reservas), y usa después «Enviar un correo electrónico». Así escribes un mensaje concreto para un grupo concreto, en lugar de mandarlo a toda tu lista.

¿Envía Treatwell Connect emails de marketing?

Sí, con dos herramientas. En la pestaña Marketing, la sección «Campañas» te permite configurar un descuento promocional (horas tranquilas, última hora, de temporada) y enviar un email que lo anuncia a toda tu lista con consentimiento. En la pestaña «Clientes», «Enviar un correo electrónico» te permite escribir mensajes propios y dirigirlos a un grupo filtrado.

¿Qué consentimiento necesito para enviar emails de marketing a mis clientes?

Para los clientes directos (cualquiera que no haya reservado a través del marketplace de Treatwell ni de los botones de reserva de tu web) necesitas un consentimiento de marketing explícito: dado libremente, específico, informado, inequívoco y otorgado con una acción clara. Nada de casillas preseleccionadas. En las reservas que llegan por cualquiera de esas dos vías, del consentimiento se encarga Treatwell y queda reflejado automáticamente en Treatwell Connect.

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